En un anterior post ya traté este tema, del cual se sabe muy poco y apenas se habla, es algo que no suele nunca aparecer en las guías de lactancia y que sin embargo padecen bastantes mujeres que amamantan a sus hijos de manera prolongada.
En la anterior ocasión logramos superarlo y alegremente retomamos la normalidad pero...hace dos semanas que la agitación ha vuelto a aparecer.
Es curioso el fenómeno, pues durante el día puedo ofrecerle el pecho a mi hija sin la menor contrariedad, como siempre. El problema surge al darle el pecho para dormir y durante las tomas nocturnas.
La agitación del amamantamiento hace que dar el pecho se convierta en algo insoportable y de lo que deseas huir.
Además de resultar desagradable me causa un profundo desasosiego pues mi hija no entiende porqué la aparto cuando siempre he estado dispuesta a darle el pecho amorosamente y eso la pone triste y desconcertada.
Por otra parte, el pecho siempre ha sido el modo de ayudarla a dormir plácidamente y ahora me estoy quedando sin ese “arma secreta”, intentando descubrir otras formas de llegar al sueño sin sufrir demasiado, algo no muy fácil.

No todo es un camino de rosas en la lactancia. Intento dar con alguna causa que me pueda valer para explicarme por qué sucede esto, será que mi hija tiene una manera de succionar diferente cuando intenta conciliar el sueño? O será que en mi subconsciente algo se rebela buscando un final en la lactancia?
La verdad es que 3 años de lactancia quizás me estén empezando a pesar y mi cuerpo está pidiendo pasar página...Puede que incluso sea la propia naturaleza la que nos esté indicando que algo debe cambiar.
Aún así me disgustaría que esta agitación del amamantamiento desembocase en una ruptura brusca de la lactancia haciéndonos daño a las dos. Después de todo este tiempo lactando siempre pensé que llegaría el día de un destete dulce y voluntario para ambas.
Intento sobrellevarlo de la mejor manera posible y espero que mi testimonio pueda ayudar a otras mujeres que experimenten algo parecido.





